Viernes, 30 de septiembre de 2011/ Columna de Opinión
No solamente el
tiempo adapta y modifica historias de amor, también saben viajar de un país a
otro, cambiar el acento y el ritmo. En esta materia podría decir casi con toda
seguridad, que el país rey en esto de tomar historias prestadas y hacerlas
magistralmente suyas, es México; unos ejemplos: En 1985, Jeannette
Rodríguez conquistaba medio mundo con su protagónico en la telenovela de Delia
Fiallo, Cristal; en 1998, Adela Noriega de la mano de Carla Estrada,
protagonizaba el remake de la primera que tomó por título El Privilegio de
Amar, y Salvador Mejía llevaba a cabo este 2011 una nueva versión bajo el título Triunfo del amor.